miércoles, 26 de diciembre de 2012

Reunión Gastronómica ex-alumnos

Lunes 24 de diciembre. Comida de clase. Tras más de un año sin ver a mis compañeros de toda la vida, me calzo mi chupa original de los 80, le chorizo la compacta a mi hermana y marcho para el lugar de encuentro.
Tras muchos besos y abrazos, nos ponemos al día. Todos muestran simpatía por mi "nuevo acento" y me halagan por mi aspecto en las sesiones fotográficas (sí, aproveché para enseñárselas). Lo normal.
Tras esperar a los que faltan y hablar un rato, entramos a comer. Intercambiamos recuerdos, debatimos sobre los atroces precios de la jalufa y nos echamos unas risas (todo a volumen navarro, vaya gritos)

De farra por Estella. Al estilo Reservoir Dogs
Al acabar de comer, nos pusimos a comparar nuestros móviles, (al parecer hoy en día sólo se fabrican "mierdamóvil"-es) y echamos unas partidas al MUS. Como otras tantas veces, me ensañaron cómo se juega, pero no lo pillé, uno sólo entiende de póker y strip-poker. Aunque yo no jugase, aproveché para charlar con los que tampoco sabían (dos) y nos actualizamos mutuamente. Uno de ellos era una compañera que no veía desde primaria.

A las 5:30 nos vamos. La cuenta ascendía a 206€. a Diez-catorce euros por barba, no me salían las cuentas y me limité a pagar mi parte (8'20, con un café de regalo). Me acordé de cuando fui en agosto a Santiago (juraría que escribí sobre ello en algún sitio) y jalé un plato que era tres veces el de esta comida por tres euros menos. el café olvidaron cobrármelo, así que no me quejé.

Tras eso, nos fuimos de farra. Vimos una cabalgata que yo no conocía (de toda la vida he pasado la navidad en Galicia, ésta es la primera vez que es al revés) y nos fuimos a un bareto a echar la tarde. Hasta las 8 estuvimos en aquel antro apestado a tabaco y sudor humano y nos fuimos cada mochuelo a su olivo, pues todos teníamos cenas con nuestras respectivas familys.
Acompañe a la última persona en irse a su casa y me fuy a cenar con mi familia al pueblo de mis agüelos navarros.  Nos reunimos toda la familia e hicimos lo que, supongo, es común en estas cenas. Un tío mio, aficionado a la fotografía, me regaló su vieja cámara: una pentax p30t de finales de los 80. No ha sido un mal año.

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