domingo, 23 de diciembre de 2012

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En mi última entrada hablé de de que había comprado unos billetes de tren para mi tierra natal, ¿lo recordáis? Bien, pues ayer, habiendo hecho el viernes mi último exámen, subí al tren. Un pedazo de "arco" comprado por la renfe en los años 90 (calculado a ojo por su estética interior).
En un principio tenía pensado ir a pamplona, ya que es la ciudad con estación de tren más cercana a la mía, pero no quedaban billetes y tuve que agarrar uno para vitoria. Recorrido que se hace con un tren anterior al motor de combustión interna: Arco.

Vaya pedazo de tren. Dejando de lado el hecho de  que no  tiene enchufes (salvo uno industrial en cada vagón para el servicio de limpieza), que los colgadores rompen la ropa, que las televisiones no se veian, que temblaba como un flan sobre una batidora, y que una de las puertas de acceso al tren no cerraba bien y hacía despresurización; el Arco me gustó bastante más que el Alvia, la nueva flota de la renfe. Para empezar no era talgo (Tren Articulado Ligero Goicoetxea Oriol), pero como el alvia pendular es como los billetes de 500, que sabes que está pero no lo ves, es un punto neutro.
Después está el sistema de portaequipajes: el del Arco está bien pensado. En mayo, cuando viajé en Alvia a pontevedra, hubo un accidente relacionado con uno de los portamaletas; por lo que gana Arco.
Cantidad de pantallas por vagón: Arco tiene más, pero en Alvia funcionan.
En general: Arco es más tradicional, más identificable como tren de pelo en pecho. Alvia es muy "moderno" y está lleno de chuminadas.
La megafonía de Arco funciona como le sale de los huevos, pero como Alvia deja de usarla a partir de Monforte, gana Arco.
La cafetería de un Arco es más molona: tiene lucecitas en el techo y parece un bar de ligar. En el alvia parece una cafetería de oficina.
Las mesitas de los asientos del arco son más funcionales para con el portatil. Pero como no tiene enchufes...
En resumen, que como amante de los trenes que soy, el Arco decepciona menos, mucho menos que el Alvia cosa que yo agradecí en el alma, sobre todo tras haber pagado menos que para un tren a pamplona.
 Total, que el sábado 22 aparecí en Vitoria a eso de las 7 pm, donde mis padres me estaban esperando con el coche. Ahora estoy ansioso por que llegue mañana, que tengo comida con mis viejos compañeros. Le hubiera llamado, pero al cambiar de móvil perdí sus números.

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